El aceite de palma: ¿amigo o enemigo de la correcta alimentación?
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Ya se lleva intuyendo en varios artículos sobre nutrición del blog de Rosa María Gorgues… El aceite de palma, más allá de sus propiedades nutricionales, más allá de lo adecuado o no de su implantación en la industria alimentaria, causa debate con su sola mención.

Esta es la razón por la que la industria, siempre pendiente de ir un paso más adelante que los consumidores, han aunado los esfuerzos no ya por debatir si es bueno o no, sino por camuflar su presencia.

Así, el aceite de palma tiene su riquísimo propio léxico y lo vemos aparecer en multitud de denominaciones según la creatividad de quien se encargue de detallar los ingredientes (y siempre desde la legalidad, todo sea dicho).

El aceite de palma de esta forma se convierte por arte de magia en:

  • Aceite de Elaeis guinensis
  • Aceite del fruto de la palma
  • Aceite vegetal
  • Ácido acelaico
  • Ácido caprílico
  • Ácido clorhídrico cetrimonio mirístico
  • Ácido dilinoleico
  • Ácido esteárico
  • Ácido graso esteárico (570)
  • Ácido isosteárico
  • Ácido laúrico
  • Ácido linoleico
  • Ácido mirístico
  • Ácido oleico
  • Ácido palmítico
  • Alcohol miristil
  • Alquil poliglucósido
  • Aracamida MEA
  • Ascorbil palmitato
  • Butil estearato
  • Caroteno

Y así un largo etcétera que comprende nada más y nada menos que más de 200 acepciones autorizadas por las autoridades pertinentes para referirse al aceite fruto de la palma (fuente: aceitedepalma.org)

Pero más allá de la riqueza gramatical que aporta a todos los seguidores de leer correctamente el etiquetado, ¿está justificada toda esta batalla por un aceite?

 

Propiedades del aceite de palma

 

No me gusta posicionarme de los temas que hablo, aunque se pueda intuir algo de mi pensamiento, pero para este caso puedo avanzar que no es que sea muy partidaria del consumo excesivo y tramposo que se hace del aceite de palma.

Eso no quita que, al César lo que es del César, nos tengamos que alarmar nutricionalmente por el hecho de que nos den aceite de palma como si fuera lejía.

El aceite de palma no deja de ser eso mismo: aceite. Y como tal, no es más perjudicial de lo que lo sería otro aceite de origen vegetal. Ahora, de igual forma que no es lo mismo un excelente aceite de oliva que un aceite de lino, el aceite de palma tiene un menor número de propiedades beneficiosas que nuestro oro líquido, aunque igual que ocurre con todos ellos, mucho mejor consumirlo sin refinar.

Así, un consumo en crudo. Tiene un alto contenido en tocoferoles y tocotrienoles (ayuda a reducir la concentración de colesterol malo), es un buen antioxidante gracias a su alto número de beta carotenos, ayuda al sistema circulatorio, fortalecer la piel y huesos y tiene efectos saludables en nuestra visión.

Con todo este currículum entonces, ¿por qué está tan cuestionado su uso?

 

Rosa María tiene un posicionamiento muy claro respecto al aceite de palma

 

 

Por qué debemos limitar o suprimir el consumo del aceite de palma

 

La primera razón (para mí hay una todavía más poderosa que desvelaré al final) es que tal como ocurre con el azúcar, se hace un uso abusivo del aceite de palma, que lo encontramos prácticamente en cualquier elaboración industrial y refinado, por lo que pierde gran parte de sus propiedades.

De igual forma que no es recomendable bebernos un vaso de aceite de oliva, el desmedido consumo de este aceite, más pobre nutricionalmente y el hecho que aparezca sí o sí aunque queramos evitarlo en preparaciones de supermercado y productos procesados cotidianos, justifica parte de la campaña desplegada en su contra.

Por otra parte, la industria alimentaria acude a él por tener unos costes de producción menores y, por tanto, suele estar presente en productos en los que el abaratamiento en la producción (y por tanto en la calidad) es un continuo. Es decir, el aceite de palma no es nocivo para la salud, pero se ha “aliado” con productos que sí lo son como la bollería industrial, los precocinados de poco o nulo aporte nutricional, los fritos y aperitivos, helados y chocolatinas grasas y mantecosas, etc.

¿Y qué ocurre cuando algo de propiedades adecuadas para la alimentación y que aporta sabor y consistencia a los productos resulta barato de producir? Es a este punto donde, discúlpenme, abandonaré el tono apropiado del blog de Rosa María Gorgues y radicalizo un poco el discurso…

 

Por qué se debe prohibir el uso de aceite de palma

 

… o siendo consecuentes y realistas, limitarlo y legislarlo. La razón primordial no solo responde a cuestiones de salud (que obviamente también), sino que esta “fiebre” de la industria por meter aceite de palma en todo lo que sea posible sin mayores miramientos está teniendo como consecuencia que los países productores (principalmente Indonesia y Malasia), prioricen su cultivo y aumenten las exportaciones.

Esta decisión puramente económica, como toda que se mueve únicamente por cuestiones de dinero, se están tomando sin tener en cuenta mas que únicamente el impacto que la exportación del fruto de la palma tiene en el PIB de estos países aún en desarrollo, sin tener en cuenta que el aumento del a explotación de los cultivos de palma está arrasando sin más miramientos con hectáreas y hectáreas de selva, acabando con el ecosistema del orangután de Borneo o el tigre de Sumatra entre otras especies.

Nada más y nada menos que un millón de hectáreas de selva indonesia, amazónica y del sudeste asiático se ha llevado por delante en total en los últimos años el cultivo de este fruto, que ha llevado a casi la extinción al orangután o a un gran número de aves amazónicas por la simple razón de que a los occidentales nos cueste más barato y sepa mejor el chocolate Nestlé (uno de los mayores importadores).

Es injusto culpar al aceite de palma de todos los males alimenticios y ecológicos cuando como siempre, es la industria (en este caso alimentaria) la culpable. Como ocurre con otros productos, la clave está en el consumo responsable y, por supuesto en la producción sostenible, algo a lo que os invito buscando y consumiendo aquellos productos etiquetados mediante esta forma de producción beneficiosa para todos.

 

Soy licenciada en farmacia y especializada en nutrición y dietética. Socio fundador de SOCIQUICK, S.L., desde 1997 y apasionada de los viajes y animales. Siempre procuro que cada experiencia nueva sea una lección vital que os invito a descubrir en este blog. ¡Bienvenidos al blog de Rosa María Gorgues!