Cómo leer y seguir adecuadamente una pirámide nutricional
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En el anterior artículo de Rosa María Gorgues os comentaba sobre la polémica que ha suscitado el NutriScore debido a sus contradicciones (como que el aceite de oliva a primera vista se aprecie más nocivo que una Coca Cola Light). Pero sí hay un índice nutricional que suscita polémica ese es el de la Pirámide Alimenticia: el baremo que desde las instituciones se nos presenta sobre lo que es una dieta equilibrada.

Ya desde su implantación, en los primeros años de la década de los noventa del siglo pasado, no se vio del todo con buenos ojos, al ser poco concreta y limitarse a clasificar grupos alimenticios de forma básica (cereales, frutas y verduras, carnes y pescados, lácteos y derivados).

Eso ha derivado en que, en más de una ocasión, se haya tenido que retocar y nutricionistas y especialistas realicen otras propuestas alternativas que la enfrentaban. Como fruto de estos intercambios de pareceres, hace apenas un año la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria presentó una nueva versión, a la que nuevamente “le crecieron los enanos”.

 

Los puntos fuertes y débiles de la nueva pirámide alimentaria

 

En lo que indiscutiblemente ha ganado la nueva pirámide nutricional es en la información que la acompaña. Así, no se limita a indicar que en su base se encuentran los alimentos que debemos consumir con más asiduidad y en la cúspide los que menos.

La nueva pirámide indica en sus laterales cuáles son los grupos de alimentos cuyo consumo se recomienda diariamente y en qué cantidades (2-3 al día en el caso de lácteos, consumo en cada comida principal en el caso de frutas y verduras, alternancia entre carnes y pescados entre una y tres veces al día…), además, indica hábitos saludables, como la actividad física y la que ha sido una de las medidas más controvertidas: incluye a modo de banderola en la cúspide, el uso de suplementos nutricionales bajo supervisión médica.

Como hemos introducido, no ha sido ésta la única medida controvertida: la más criticada ha sido la inclusión de bebidas fermentadas que, aunque se califican como de consumo moderado, parece contraproducente que se incluyan en un indicador de buena salud (como también ocurre con las golosinas).

 

La alternativa a la nueva pirámide alimentaria

 

La alternativa llega de manos de las autoridades sanitarias estadounidenses, que han diseñado un indicador mucho más preciso y que no deja lugar a la confusión: un plato en el que se muestra las cantidades idóneas de todo aquello que debemos consumir (fruta, verdura, cereales, carnes y pescados) de forma diaria, excluyendo y, por tanto dejando como opción personal pero no recomendada otros productos que no sean equilibrados.

 

Versión estadounidense de la pirámide nutricional, reseñada por R. M. Gorgues

Fuente: choosemyplate.gov

 

También es gratamente destacable la propuesta venida de los departamentos de salud y alimentación de Flandes (Bélgica), donde la pirámide es invertida, simulando un embudo, en el que la parte ancha es de los hábitos saludables y se indica gráficamente como a medida que se desciende por ella, los hábitos son cada vez menos recomendables.

 

La versión flamenca de la pirámide nutricional reseñada por Rosa M. Gorgues

 

Cómo leer la nueva pirámide alimentaria vigente en España

 

Volviendo al ámbito de actuación de nuestro país, cómo leemos esta nueva pirámide nutricional es clave y supone la gran diferencia con las anteriores: para consumo diario y como referencia saludable, sólo debemos tener en consideración sus tres primeros escalones, donde se indica en qué cantidades diarias debemos consumir cada producto.

El resto (y que el plato estadounidense excluye por completo mientras que la pirámide belga la sitúa en un plano irrelevante) es meramente por incluir todos los grupos de consumo y se indican como moderados u ocasional, aunque no siempre sean sanos (caso de las golosinas y embutidos)

También ha sido todo un acierto y hay que incluirlo en la lectura de la pirámide, el hecho de que se especifique el consumo según gasto energético. Así, a mayor movimiento, mayor consumo.

Por lo demás, como aportaciones extra, incluiría más allá del caso de los suplementos (algo innecesario de incluir: se trata de buscar los nutrientes en la variedad de alimento, no en otros formatos químicos) que ante cualquier duda se acuda al nutricionista, así como una batería de consejos que ayuden no solo a elegir, sino también a mantener y no dudar sobre llevar una dieta equilibrada, como que mucho mejor preparar y cocinar los productos por uno mismo que no consumirlos precocinados o congelados.

 

Soy licenciada en farmacia y especializada en nutrición y dietética. Socio fundador de SOCIQUICK, S.L., desde 1997 y apasionada de los viajes y animales. Siempre procuro que cada experiencia nueva sea una lección vital que os invito a descubrir en este blog. ¡Bienvenidos al blog de Rosa María Gorgues!