Consejos para aliviar los efectos de la alergia primaveral
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Quienes padecen alergia, donde el resto ven un hermoso paisaje floreciente, ellos ven un montón de polen, gramíneas y otras partículas en suspensión que no solo le impiden disfrutar del buen clima, sino también padecer efectos secundarios incómodos en el día a día.

Por ello, tanto como tratar cada alergia, es importante que ante un brote se sepa actuar para aliviar los síntomas o evitarlos, de forma que todo alérgico primaveral, pueda ser capaz de disfrutar de esta estación como cualquier otro y no ver limitadas sus acciones cotidianas. ¿Cómo puede un alérgico primaveral aliviar los efectos de sus dolencias?

 

Consejos para evitar brotes alérgicos

 

Como en todo, “más vale prevenir, que curar”, y en el caso de los brotes alérgicos estos se pueden cuanto menos paliar con unas simples buenas prácticas:

 

  • Controlar el nivel de concentración de alérgenos: usamos apps para saber del tiempo, ¿por qué no para conocer la concentración de polen, por ejemplo? La finalidad de conocer este dato no es la de mantenernos encerrados en casa, pero sí que ante desplazamientos evitables o innecesarios, no nos expongamos a ellos.
  • Protección ante el alérgeno: tan sencillo como tener instalados filtros antipolen en aires acondicionados, ventanas subidas en desplazamientos en coche, limpieza total y ventanas cerradas para evitar el polvo y los ácaros, etc.
  • Limpieza también en la ropa: no solo los estantes de nuestra casa son un imán para los alérgenos. La ropa que llevamos también captura partículas que pueden producirnos episodios de alergia. Para evitarlos, es aconsejable que al llegar a casa nos duchemos y echemos a lavar las prendas usadas, secándolas en interior para que no se depositen en ella estas partículas.
  • Evita el contacto directo en zonas de alta concentración: tan sencillo como dejar los paseos en el parque para el verano, realizar actividades como cortar el césped o visitar casas donde convivan mascotas que nos produzcan alergia entre otras prácticas que no nos queda más remedio que sacar de nuestras rutinas para no agravar nuestros brotes.
  • Lavarnos las manos frecuentemente: de igual forma que sucede con la ropa, nuestras propias manos son una fuente recurrente de alérgenos que, indeseablemente, pueden llegar a nuestros ojos e irritarlos. Un lavado frecuente evita el contacto directo que pueda causar inflamación.
  • Lleva una alimentación adecuada: los excesos de grasa influyen en los alérgicos en cuanto tienden a obstruir vías de por sí ya congestionadas, por lo que llevar una alimentación sana es primordial, así como incluir productos que nos ayuden a mejorar nuestra salud en este sentido (como pescados ricos en ácidos grasos omega-3, que tienen un efecto antiinflamatorio).
  • Decora con plantas adecuadas: no todas las plantas causan alergias ni debemos temer tenerlas en casa para evitar brotes. Existen plantas como los helechos, las cintas o los potos que además de ser muy decorativas, filtran alérgenos y sustancias contaminantes del aire como benceno, monóxido de carbono, formaldehído y tricloroetileno entre otros.

 

Consejos para tratar brotes alérgicos

 

Existen momentos en los que enfrentarnos a un brote inesperado es inevitable. Para esos instantes, contar con los medios y con la técnica para paliar los efectos puede ser clave para que podamos continuar con cierta normalidad nuestras rutinas:

 

  • Usar gafas de sol de gran tamaño: las gafas de sol actúan de pantalla protectora para que, en el caso de padecer conjuntivitis alérgica, las molestias se reduzcan
  • Llevar siempre a mano colirios o lágrimas artificiales: el suero fisiológico ayuda a mantener el ojo limpio, a la par que alivian la irritación y la sequedad.
  • Usar productos hipoalergénicos: no solo una correcta higiene ayuda a paliar los efectos de la alergia, sino también que se lleve a cabo con productos que eviten la irritación y mitiguen los efectos urticantes, no solo aplicables a champús y geles, sino también a productos de cosmética.
  • Llevar antihistamínicos e inhaladores permanentemente: tanto si los usamos como tratamiento como si no, siempre debemos tener al alcance los productos médicos que, ante un brote de gravedad, puedan inmediatamente ayudarnos a sentirnos más aliviados.
  • Llevar productos expectorantes: la bronquitis y la obstrucción nasal son dos de los efectos más incómodos para un alérgico, por lo que tener al alcance productos expectorantes como caramelos mentolados o incluso inhalarlos en cuanto se tenga ocasión como el vapor de las esencias de eucalipto ayudan a descongestionar las vías respiratorias.
  • Consume picante: en casos de alta congestión, productos picantes como el chile o el rábano (o preparados que lo contengan como el wasabi) ayudan a aumentar las secreciones lacrimales y nasales limpiando las fosas en profundidad.
  • Aprende a controlar la respiración: saber cómo respirar en un brote alérgico nos evitará no solo la sensación de asfixia, sino también eliminar de nuestros pulmones el aire viciado y las toxinas. Por otra parte, entrenaremos el diafragma y con él, la habilidad de aumentar nuestra capacidad pulmonar.

 

Soy licenciada en farmacia y especializada en nutrición y dietética. Socio fundador de SOCIQUICK, S.L., desde 1997 y apasionada de los viajes y animales. Siempre procuro que cada experiencia nueva sea una lección vital que os invito a descubrir en este blog. ¡Bienvenidos al blog de Rosa María Gorgues!