¿Se puede evitar la alergia a los gatos y otros animales domésticos?
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Lo primero, antes de crear falsas expectativas o pecar de sensacionalista, debemos afirmar que una alergia no se evita, lo que sí que podemos hacer es paliar sus efectos o evitar sus molestias.

La alergia, como ya hemos tenido ocasión de afirmar en varias ocasiones en el blog de Rosa María Gorgues, es una reacción adversa de nuestro organismo ante un agente que por sí solo no supone ninguna amenaza. Es el caso del polen, las gramíneas, ciertos alimentos o, tal como nos ocupa, el pelo de gato, perro o de mascota doméstica y otros alérgenos como plumas, escamaciones o caspa de la piel animal.

Si es el caso, ¿cómo podemos evitar las molestias de la alergia hacia los animales de compañía?

 

6 buenas prácticas para evitar brotes alérgicos con animales domésticos

 

Lo primero es no llevarnos a engaños: lo mejor para evitar crisis alérgicas con animales es no tenerlos en casa. Pero entendemos que en ocasiones, y sobre todo si la alergia es descubierta una vez se convive con ellos, resulta muy duro e imposible para los amantes de los animales desprendernos de ellos sin más.

Por ello, lo primero es medir el grado de alergia que nos provocan, para que, en la medida que sepamos si estamos ante un caso leve o grave, nos inclinemos por soluciones más o menos óptimas.

Una vez tengamos esta premisa clara, los siguientes consejos nos servirán para hacer más llevadera nuestra relación con los animales en casa:

 

  • Limpieza: la limpieza es la clave para cualquier alérgico, ya sea al polen, sobre todo a los ácaros y, también a los animales. Tal como comentábamos, la proteína presente en los pelos y en las plumas es la principal causa de alergia en animales domésticos, por lo que toda presencia de ellos será lo que nos cause la alergia. En consecuencia, debemos eliminar estos rastros por toda la casa a menudo y, si el encargado de ello es una persona que no sea alérgica, mucho mejor.
  • Usar fundas lavables: a causa del primer consejo, debemos procurar que todo lo que permita eliminar restos cuanto con mayor frecuencia, mejor, esté presente por toda la casa. Esto significa que resulta más práctico para un alérgico tener un sofá con funda que no uno de piel o tapizado, por ejemplo. También aplica a mantas, telas y otros imanes de pelos que no deben quedar al alcance del animal y, por supuesto, fuera alfombras.
  • Delimitar el espacio del animal y del alérgico: hablando en el blog de Rosa Mª Gorgues sobre los cuidados básicos de los animales domésticos, ya indicábamos que la relación con la mascota debe ser bilateral. Esto implica que no solo debemos evitar que el animal pasee por la habitación del alérgico, sino también que la mascota tenga un espacio reservado para él, que no quede expuesto al alérgico. Mucho mejor si este último espacio se encuentra sobre una superficie de madera o loseta, ya que es más sencilla de limpiar.
  • Contar con purificadores y filtros anti-alergia: toda ayuda es poca, y los purificadores… ayudar, ayudan. Filtros denominados como HEPA en aspiradores son otro de los pluses que nos permitirán mejorar nuestra convivencia con nuestras queridas mascotas.
  • Lavar más a menudo a la mascota: y con champús y productos específicos que reduzcan la presencia de alérgenos. En el caso de que pase el mayor tiempo en una jaula o caja, esta también se debe limpiar frecuentemente. Óptimo que como mínimo, dos veces a la semana.
  • La vacunación: extensible a cualquier alergia. Quienes las padecen deben concienciarse de que con el correcto y adecuado tratamiento, pueden mejorar mucho su calidad de vida y no “sufrir” cada vez que llegue la primavera o se expongan a un agente alérgico. En el caso de los alérgicos a los animales, en farmacias podemos encontrar vacunas cuya administración consigue que se obvie la reacción de nuestro organismos a la proteína contenida en el pelo de las mascotas.

 

Todos estos consejos aplican si, tal como hemos comentado, se descubre la alergia una vez convivimos con el animal. Si usted es alérgico y pretende aun así tener una mascota, el mejor consejo es que se lo replantee: un animal no es un juguete, y asegurar su bienestar es una obligación, por lo que reducir su espacio o no poder atender sus necesidades en todo momento puede ser un hándicap demasiado importante.

 

Soy licenciada en farmacia y especializada en nutrición y dietética. Socio fundador de SOCIQUICK, S.L., desde 1997 y apasionada de los viajes y animales. Siempre procuro que cada experiencia nueva sea una lección vital que os invito a descubrir en este blog. ¡Bienvenidos al blog de Rosa María Gorgues!