Falsas intolerancias: mitos y realidades sobre alimentos a debate
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En el blog de Rosa María Gorgues ya nos vamos metiendo en faena en cuanto a profundizar en ciertos temas de interés general. Es el caso de las intolerancias alimentarias, en cuanto hoy quisiera matizar y ampliar el artículo que escribí sobre la diferencia con las alergias.

En ese mismo escrito ya avancé que un tema que me gustaría tocar en esta página de Rosa Mº Gorgues es el de la falsa intolerancia al gluten, así como hacerlo extensible a otras intolerancias como la lactosa. ¿Cómo se llega a pensar que se es intolerante sin serlo?

 

El problema de las modas llevado a las intolerancias

 

El primer factor, aunque no quiero culpabilizar a todas las falsas intolerancias a ello, es el mito de que elementos naturales como el gluten o la lactosa, por el hecho de causar ese malestar a quienes padecen intolerancia, son malos.

Tal afirmación, tal como ya tuve la ocasión a colación del mencionado artículo de indicar, es exactamente lo mismo que afirmar que los frutos secos son dañinos por el hecho de existir alérgicos a los cacahuetes.

El problema no viene de creer algo así: el problema es que nos engañen y que con ello, modifiquemos una dieta rica y saludable por otra que se nos venda como adecuada pero que pueda resultar más pobre nutricionalmente en el mejor caso, o perdamos cientos de euros en pruebas y revisiones sin fundamento médico en el peor de ellos.

Esto refiere a los test de intolerancias que se realizan en algunas farmacias, que si bien tienen su base científica al determinar, mediante una muestra de sangre, el nivel de la proteína inmunoglobulina G (IgG), se da la circunstacina de que el IgG lo tenemos todos en pequeñas cantidades, por lo que estas pruebas tratan de interpretar el comportamiento del IgG frente a un determinado alimento sin indicar a ciencia cierta su exactitud.

Por otra parte, si atendemos a su definición, no encontramos en ninguno de los significados del gluten y de la lactosa (por hablar de las intolerancias más “populares”), terminología que lo refieran como nocivos:

  • Lactosa: azúcar que contiene la leche, formado por glucosa y galactosa.
  • Gluten: proteína de reserva nutritiva que se encuentra en las semillas de las gramíneas junto con el almidón

Es más, tal como hemos visto en la definición de la RAE, se tratan de azúcares y proteínas, es decir: alimentos nutritivos.

 

El problema del autodiagnóstico

 

No es dañino seguir una moda (según la moda, todo hay que decirlo), sino seguir unos hábitos que no se deban corresponder con lo que demanda nuestro cuerpo. Al final, más sabio incluso que el médico es nuestro cuerpo y sólo él, nos puede indicar con exactitud qué nos sienta bien y qué nos sienta mal.

Eso sí, quitando evidencias claras, a día de hoy es el médico y no Instagram, la persona más “sabia” que sea capaz de interpretar las señales que nos da nuestro cuerpo. Afirmaciones como “noto malestar cuando tomo gluten o lactosa”, ofenden a los verdaderos intolerantes que, en vez de ese “tengo malestar”, sufren continuos y serios problemas de gases, distensión abdominal, diarrea, cefalea y otros tantos males que van más allá de un indefinido “malestar”.

Eso no quiere decir que ignoremos ese malestar, pero tampoco que ante él cortemos por lo sano y dejemos de consumir unas proteínas o unos azúcares que en dosis adecuadas no dejan de ser alimento.

¿Qué debemos hacer entonces en cuanto pensamos que sufrimos alguna intolerancia? Por supuesto, comenzar a tratarla, pero ello pasa por un diagnóstico cualificado médico. ¿Pasa un diagnóstico cualificado médico por un test de 20 – 30 minutos?

Para esta respuesta prefiero rescatar el proceso a seguir que detalló la Doctora de la Hoz en una popular página sobre alimentación:

 

“Hay que descartar una enfermedad anatómica: Crohn, apendicitis… Una vez estamos seguros de que el paciente no tiene las enfermedades fisiopatológicas claras se hacen pruebas de alergia. Si no se encuentra nada, la prueba ‘fetén’ es darle de manera enmascarada el alimento, test de provocación. También mediante la dieta de exclusión”. Un proceso laborioso.”

 

Un proceso laborioso que, por si no ha quedado claro en las declaraciones de la doctora, no van de 20 o 30 minutos… y que descarta que lo que pensamos que es una intolerancia, no sea algo más o menos grave.

 

Soy licenciada en farmacia y especializada en nutrición y dietética. Socio fundador de SOCIQUICK, S.L., desde 1997 y apasionada de los viajes y animales. Siempre procuro que cada experiencia nueva sea una lección vital que os invito a descubrir en este blog. ¡Bienvenidos al blog de Rosa María Gorgues!