Nutriscore: ¿cómo funciona el nuevo semáforo nutricional?
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Todo intento por dar un indicativo al consumidor sobre los valores nutricionales de un producto, trae cola… A un etiquetado imposible en algunos casos, donde hasta el producto más simple está repleto de compuestos que el consumidor medio no conoce, se le ha sumado intentos por educarlo a base de principios cuanto menos debatibles.

Es el caso de la pirámide nutricional, donde si nunca llueve a gusto de todos, en este caso ha habido toda una tormenta mediática por el hecho de incluirse en la última publicada y patrocinada por la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria, productos poco o nada saludables como las bebidas fermentadas, las golosinas o los suplementos nutricionales.

Ante esta publicación, varias han sido las respuestas de profesionales en nutrición que proponían otras opciones menos “cerradas” y más exactas, como es el caso del modelo estadounidense, donde las recomendaciones vienen representadas como un plato y las proporciones indicadas como diarias.

Frente a estos debates a los que se le suma el que produce el alto consumo de azúcar (presente en casi toda producción en forma procesada) o el aceite de palma (que ha dado para varias entradas en el blog de Rosa María Gorgues), el Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar ha decidido tomar cartas en el asunto y suma una nueva propuesta para ayudar al consumidor: el Nutriscore o semáforo nutricional.

 

Qué es y cómo funciona el Nutriscore o semáforo nutricional

 

En Nutriscore consiste en una escala de cinco colores cuya intensidad marca el mayor o menor grado de calidad nutricional de un producto. Así, de un simple vistazo, el consumidor puede saber si un producto es altamente nutricional (color verde y marcado con la letra A) o pobre en nutrientes o poco saludable (rojo y marcado con la letra E).

De esta forma y siguiendo un modelo similar al de la escala de eficiencia energética, quien va a comprar un producto puede a priori conocer si entra dentro de los saludables o no, pudiendo ampliar su conocimiento leyendo el etiquetado.

Para que pueda resultar efectivo, sigue un algoritmo que es igual de aplicable a todos los productos (que se mide cada 100 gramos, a excepción de las bebidas, materias grasas y quesos que siguen su propio criterio), de forma que no responde a aleatoriedades o a mandatos de la industria

 

El semáforo nutricional a debate

 

Sobre el papel y en teoría, las intenciones del Nutriscore o semáforo nutricional son buenas, pero como en todo lo que conlleva alimentación y donde participan muchos agentes o actores, no es una medida exenta de polémica o cuanto menos debate.

La primera de ellas surge de la flexibilidad con la que se pretende su implantación, hecha al gusto de la industria (que ya tumbó una propuesta mucho menos laxa en 2010 del Europarlamento donde se pretendía una escala de tan solo tres colores y donde se obviara la proporción por porcentajes actual, mucho menos entendible por el consumidor, a favor de la indicación por gramos, más explícita).

De hecho, este nuevo semáforo tiene su origen y es la respuesta “profesional” de uno parecido diseñado por cinco gigantes de la industria: Coca-Cola, Mondelez, Nestlé, PepsiCo y Unilever. Esto ha suscitado que no sean pocos los profesionales y consumidores preocupados en informarse al respecto, que hayan activado sus alarmas…

Estas han acrecentado con la circulación en redes sociales de los primeros productos que hacen uso de esta indicación (que ya se puede comprobar en países como Francia o en cadenas locales con pruebas piloto como Eroski), donde se enfrenta un aceite de oliva virgen extra calificado con la D (nutricionalmente poco recomendable) frente a una botella de 50 cl. de Coca Cola Light, calificada con la C (nutricionalmente aceptable).

 

La alternativa al Nutriscore (o cualquier intento de medición nutricional)

 

Entonces, ¿debemos creer o no en lo que nos indique el Nutriscore? Personalmente, creo que este semáforo nutricional ha dado un gran paso en cuanto menos, crear debate y preocupar y concienciar a la sociedad sobre la importancia de estos temas, aunque erra en muchos de sus principios “medidores”.

La opinión de la “Rosa María Gorgues nutricionista” sería que el mejor indicador, la mejor forma de saber qué tomamos, es preocuparnos directamente por conocer estos aspectos antes de llegar al supermercado, acudiendo a la divulgación científica y a la opinión de nutricionistas profesionales, evitando aquellos que vengan “patrocinados” por una marca.

De esta forma no habrá “vistazo que valga” a un código de colores ni minutos invertidos leyendo una etiqueta que no llegamos a descifrar: solo viendo el producto sabremos si es saludable o no, y ante la duda… nada como preguntar a un profesional.

 

Soy licenciada en farmacia y especializada en nutrición y dietética. Socio fundador de SOCIQUICK, S.L., desde 1997 y apasionada de los viajes y animales. Siempre procuro que cada experiencia nueva sea una lección vital que os invito a descubrir en este blog. ¡Bienvenidos al blog de Rosa María Gorgues!