Qué hacer cuando se cree que se tiene una alergia o intolerancia
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La pregunta puede parecernos tan obvia como la respuesta, pero no es así. Si planteamos desde el blog de Rosa María Gorgues una temática así es porque precisamente no son pocos los que se autodiagnostican como “intolerantes a” o incluso peor: “alérgicos a”.

La respuesta obviamente es acudir a un médico especialista, un alergólogo, y comenzar un tratamiento al que le antecede unas pruebas que determinen el grado de intolerancia o alergia no solo a la sustancia puesta en cuestión, sino a otros componentes que nos rodean en nuestro día a día.

No pasar por este trámite muy necesario conlleva mucho más riesgos de los que podamos llegar a pensar. Así, una alergia mal diagnosticada o mal tratada nos puede llevar a grados de peligrosidad con fatídicos desenlaces.

De igual forma, tratarnos como intolerantes o alérgicos a una sustancia sin serlo es contraproducente, ya que nos puede desembocar en deficiencias nutricionales o afectar a nuestro sistema inmunológico.

 

Consejos para detectar a tiempo una intolerancia o alergia

 

Hazte las pruebas

 

Si hay una mínima duda (notas hinchazón tras ciertas comidas, picazones, urticarias o una inusual expectoración entro otros síntomas) debes acudir a tu médico de cabecera para comentarle tu malestar.

En consideración a estos, lo más natural es que te derive al alergólogo / especialista y te realice las pruebas de alergia y/o intolerancias. La realización de esta pruebas son fundamentales no solo para confirmar / descartar, sino también para detectar otras posibles causas o detonantes.

Tendemos a “demonizar” en estos temas al gluten, a la lactosa, al polen… Y si bien son fuentes frecuentes de intolerancias y alergias, no son ni mucho menos las únicas culpables de una reacción. La certeza de qué nos sienta bien y de qué nos debemos mantener alejado solo la tendremos con los resultados de unas pruebas médicas.

 

Nunca uses internet como fuente de información

 

Al menos aquellas páginas que no vengan firmadas por especialistas, y aun así, habría que corroborar los datos con un médico.

Las reacciones de ciertas alergias e intolerancias son bastante comunes, por lo que se pueden llegar a confundir con otras dolencias más leves y si buscamos los síntomas podríamos llegar a pensar que realmente somos intolerantes o alérgicos.

Por esta razón, debemos basarnos en hechos y no suposiciones: si tengo malestar durante varios días seguidos y sospecho que es por algo a lo que normalmente no me expongo, repetimos: el único paso posible es acudir al médico.

 

Cuidado con “lo nuevo”

 

La mayoría de las alergias e intolerancias se detectan en la infancia porque es el momento vital en el que vamos exponiéndonos y descubriendo nuevos entornos, nuevas comidas, etc.

Es raro que en edades adultas por ejemplo, no hayamos probado nunca un fruto seco, pero si se diera el caso con alimentos propicios a poder ser rechazados por nuestro organismo o en ambientes como la montaña, el mar, etc., que a su vez sean fuente de posibles alergias, debemos andarnos con cuidado.

Esta norma es muy importante sobre todo en niños. En mayores tal como hemos comentado las nuevas alergias son menores (aunque van en crecimiento últimamente por los cambios en el hábito de alimentación y por la contaminación entre otros factores) porque tenemos “testado” el entorno, pero en niños, al momento de darles “su primer bombón de chocolate” o llevarlos por primera vez a la playa, sin ser demasiado sobreprotectores debemos atender si detectamos alguna anomalía (granitos, enrojecimiento inusual, etc.).

 

Síntomas que alertan de una alergia o intolerancia

 

Hemos hablado de atender las posibles anomalías que una exposición inusual o el consumo de ciertos alimentos nos puede producir pero, ¿de qué síntomas concretos hablamos?

Antes de entrar en este tema, conviene que tal como ya señalamos en el blog de Rosa María Gorgues, conviene previamente conocer las diferencias entre intolerancia y alergia. Una vez las tenemos claras, sabremos de antemano que toda reacción producida por la ingesta de un alimento, podría ser una intolerancia, mientras que aquellas debidas a la exposición, a estar presente de forma cercana, sin tan siquiera palparlo o ingerirlo, sería una alergia.

 

Síntomas cutáneos

 

Hemos hablado de la aparición de granitos (sarpullido) o ronchas que producen quemazón, pero también se pueden manifestar síntomas en la piel mediante enrojecimientos, irritaciones o incluso sequedad extrema.

 

Síntomas respiratorios

 

No tiene que ser necesariamente síntomas asmáticos (dificultades respiratorias debido a la obturación de las vías), sino también tos seca, mucosidad constante y/o estornudos repetidos.

 

Síntomas estomacales

 

Son la mayor fuente de dudas. Ante una obturación de las vías respiratorias o reacción cutánea, los síntomas son tan “radicales” y poco frecuentes en nuestro día a día que nuestro organismo nos alerta rápidamente sobre una sustancia que lo altera, pero en el caso de los síntomas estomacales, al ser frecuente que nuestra dieta no sea constante podemos confundir una acidez estomacal causada por un alérgeno / intolerancia con un simple malestar por una comida copiosa.

Es cuando esta situación es repetida en el tiempo o se agrava con vómitos o diarrea cuando debemos acudir a nuestro médico, sobre todo cuando sentimos frecuentemente cansancio o fatiga después de las comidas.

 

Síntomas oculares

 

Un fuerte lagrimeo, picor, enrojecimiento o incluso conjuntivitis son síntomas propios de los alérgenos, sobre todo de aquellos que actúan en suspensión en el aire (polen, partículas de polvo, gramináceas, etc.)

 

Soy licenciada en farmacia y especializada en nutrición y dietética. Socio fundador de SOCIQUICK, S.L., desde 1997 y apasionada de los viajes y animales. Siempre procuro que cada experiencia nueva sea una lección vital que os invito a descubrir en este blog. ¡Bienvenidos al blog de Rosa María Gorgues!